jueves, 21 de agosto de 2014

Blaise Pascal - Pensamientos



Pascal (1623-1662) nació en la Francia del cardenal R
ichelieu, de Luis XIV y de la guerra de los treinta años. Es la época del Barroco, de Racine, Corneille y Moliere y también de grandes descubrimientos en los campos en los que Pascal destacaba como la física y las matemáticas. En el siglo XVII todavía los grandes hombres se dedicaban a todo y Pascal pasa de la teoría del vacío a las disputas teologales, del panfleto político a un estudio sobre los sonidos.

Pensamientos Es la obra que más fortuna ha corrido de cuantas escribiera Pascal. Supone un compendio inacabado de una década de pensamientos sobre los más diversos temas, con un notable peso de la religión. Sólo los ensayos de Montaigne rivalizan en lengua francesa y constituyen uno de esos libros dignos de entrar en nuestra biblioteca.

Tengo que decirte que me los he leído dos veces (en un intervalo de quince años) y me gustaron más la primera que la segunda, cosa que no me suele ocurrir con grandes libros. Yo lo explico que en la primera era un adolescente y quedé deslumbrado, una impresión que pasados estos años no se ha podido reproducir con esa intensidad de la primera vez

Si no te quieres leer todos te paso una selección de los que a mi más me han gustado para que te hagas una idea del tono de estos Pensamientos:

-      El  corazón tiene razones que la razón no conoce.
-      Nada le resulta al hombre tan insoportable como estar en pleno reposo, sin pasiones, sin preocupaciones, sin divertimento, sin aplicarse a algo. El siente entonces su nada, su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su importancia, su vacío. Sin que nada lo pueda contener, el tedio emergerá del fondo se su alma y la maldad, la tristeza, la pesadumbre, el despecho, la desesperación.
-   Está tan anclada la vanidad en el corazón del hombre que un soldado, un escudero, un cocinero, un mozo de cuerda, se jacta y puede tener sus admiradores, y hasta los filósofos lo desean; y quienes escriben en contra aspiran a la gloria de haber escrito bien; y quienes lo leen quieren tener la gloria de haberlo leído; y yo, que escribo esto, tal vez tengo este deseo; y quizá los que lo lean…
-      Los hombres, al no haber podido evitar la muerte, la miseria, la ignorancia, se han puesto de acuerdo para ser felices no pensando en ello.
-      En una palabra, el hombre sabe que es miserable. Es, pues, miserable por lo que es, pero es grande por lo que sabe.

-      Pesemos la ganancia y la pérdida apostando cruz a que existe Dios. Tengamos en cuenta estos dos casos; si ganáis, ganáis todo y si perdéis, no perderéis nada. Apostad, pues, sin vacilar, a que Él existe.
-      Condición del hombre: inconstancia, aburrimiento, inquietud.
-      Me aterra el silencio de los espacios infinitos.

-      El pasado y el presente son nuestro medio. Solamente el futuro nuestro fin. De ese modo no vivimos jamás, pero esperamos vivir, y nos disponemos siempre a ser felices, aunque es inevitable que no lo seamos nunca.

-      No se ama, pues, jamás a nadie, sino a sus cualidades solamente.

-      El único bien de los hombres consiste, pues, en estar divertidos y no pensar en su condición, ya sea por una ocupación que les aparte de ella, o por alguna pasión agradable y nueva que les ocupe, o por el juego, la caza, o cualquier espectáculo atractivo, y, en fin, por eso que llaman divertimiento.
-      La mayoría se impone más fácilmente porque es visible y tiene fuerza para hacer que se le obedezca. Sin embargo, es el parecer de los menos inteligentes.

-      La justicia sin la fuerza es impotente.

-      No considero esto como una teoría, sino que me atengo a la naturaleza del corazón del hombre. No hablo movido por un celo devoto y desapegado, sino según un principio puramente humano y por un impulso de interés y de egoísmo. Y porque es algo que nos afecta tanto que no puede dejar de turbarnos el hecho de tener la certeza de que después de todos los males de la vida una muerte inevitable que nos amenaza a cada instante nos pondrá infaliblemente dentro de no muchos años en la horrible necesidad de permanecer eternamente o aniquilados o desventurados.

-      ¿Queréis que los demás os tengan en buen concepto? No habléis bien de vosotros mismos.
-   Cuanto más talento tiene alguien, más hombres originales ve a su alrededor. Las personas vulgares no descubren ninguna diferencia entre los hombres
-   La mente y el sentimiento se forman por medio del trato con los demás. Se estropea la mente y el sentimiento por medio del trato. O sea que la buena o mala compañía lo forman o lo estropean. Es, pues, muy importante saber elegir a quien tratamos para formarse y no estropearse; y es imposible elegir bien si uno no está ya formado y no estropeado. Lo cual viene a ser un círculo vicioso y afortunados los que salen de él.
-      Cuando pienso en la breve duración de mi vida, absorbida en la eternidad anterior y siguiente, el pequeño espacio que lleno e incluso que puedo ver, abismado en la infinidad inmensa que ignoro y que me ignoran, me espanto y me sorprendo de verme aquí en vez de allá, porque no hay ninguna razón de que esté aquí en vez de estar allá o ahora en vez de en cualquier otro momento. ¿Quién me puso aquí?

-      La memoria es necesaria para todas las operaciones de la razón.

-      El hombre está hecho de tal modo que a fuerza de decirle que es un necio se lo cree; y a fuerza de decírselo a sí mismo uno acaba por creérselo. Porque el hombre es el único que entabla una conversación interior, y es importante que sepa llevarla. Hay que guardar silencio en la medida en que se pueda, o no hablarse a uno mismo más que de Dios, que sabemos es la verdad.

-      Decir la verdad es útil a quien se la decimos, pero perjudica a quienes la dicen, porque se hacen odiosos.
-      Por eso la vida humana no es más que una ilusión perpetua; todo es engaño mutuo y adulación recíproca. Nadie habla de nosotros en nuestra presencia del mismo modo que habla cuando estamos ausentes. La unión que se da entre los hombres solo está fundada en este fraude mutuo; y pocas amistades subsistirán si cada cual supiese lo que su amigo dice de él cuando no está presente, aunque hable entonces sinceramente y sin apasionamiento.

-      Hay que agradar a los que tienen sentimientos humanos y afectuosos.
-  Comparecer a los desventurados no va contra la concupiscencia. Al contrario, nos complace tener que dar ese testimonio de amistad y atraerse la reputación de que somos humanos sin dar nada.

-      Aunque alguien no sea parte interesada en lo que dice, de ahí no hay que sacar la conclusión de que no miente en absoluto, porque hay personas que mienten sencillamente por mentir.

-      Alguien se pasa la vida distraídamente jugándose todos los días un poco de dinero. Dadle todas las mañanas el dinero que puede ganar cada día, a cambio de que no juegue, y le haréis desdichado. Se dirá tal vez que lo que quiere es la diversión del juego, y no la ganancia. Haced que juegue sin dinero y perderá todo interés, aburriéndose. No es, pues, solo el entretenimiento lo que necesita: un entretenimiento sin aliciente y sin pasión le aburrirá.

-      El hombre, por muy lleno de tristeza que esté, si puede conseguirse que se ocupe en una diversión será feliz mientras dure; y el hombre por muy feliz que sea si no está divertido u ocupado por alguna pasión o entretenimiento que impida extenderse su congoja, no tardará en estar malhumorado y en ser infeliz.
-      La grandeza del hombre es grande por el hecho de saberse infortunado. Un árbol no se sabe infortunado. Saberse infortunado, es, pues, ser infortunado; pero hay una grandeza en saber que se es infortunado.

-      El hombre no es más que una caña, lo más débil que existe en la naturaleza; pero es una caña que piensa. No es preciso que el universo entero se alce contra el para aplastarlo: un vapor, una gota de agua basta para matarle. Pero aunque el universo le aplastase, el hombre seguiría siendo m-más noble que lo que le da  muerte, puesto que sabe que muere y conoce la superioridad que el universo tiene sobre él, mientras que el universo no sabe nada.
Toda nuestra dignidad estriba, pues, en el pensamiento. Debemos apoyarnos en él y no en el espacio y la duración, que no podríamos llenar. Esforcémonos, pues, por pensar bien: este es el principio de la moral.

viernes, 15 de agosto de 2014

W. Somerset Maugham - En los mares del sur

 
Llegué a W. Somerset Maugham y su libro En los mares del sur un poco al tun tun. Buscaba un libro idóneo para darme un baño de espuma, es decir buscaba un tomo finito, que pesara poco y que en caso de que se mojara no me importara demasiado. El candidato ideal de mi biblioteca era este En los mares... no llegaba a las 150 páginas y se trataba de una pésima edición de RBA cuyo gramaje era tan bajo que el libro pesaba más o menos lo que mi móvil.
 
La primera sorpresa me la llevé ya sumergido en el agua, no era una novelita de aventuras al estilo Robert Louis Stevenson, se trataba de un conjunto de cuentos, cuatro en total, ambientados en las islas de esos archipiélagos del Pacífico. La sorpresa fue positiva porque la estructura en cuentos me venía todavía mejor ya que no suelo aguantar dentro de la bañera más de lo que dura un Cd. Su autor me sonaba mucho, como de autor muy famoso hacía poco pero cuya notoriedad había bajado notablemente en los últimos años. También me sonaba que algunos de sus libros habían sido adaptados al cine. Finalmente en la solapa se comprobaba que pertenecía a una colección llamada "Obras Maestras de la Literatura Contemporánea". No podía ser malo.
 
Y efectivamente, no es malo. De los cuatro cuentos, tres son muy buenos, los tres primeros. No le da para entrar a formar parte en nuestra biblioteca de ensueño pero me alegro de haberlo leído y lo recomendaría con confianza.
 
Un análisis más profundo de Somerset tendrá que esperar a más lecturas de su obra pero en estos cuatro cuentos ya se pueden ver algunos rasgos de su escritura y su temperamento. Las relaciones entre hombres y mujeres son complicadas en estos cuentos y poco satisfactorias lo que coincide con su experiencia vital en la que tras un tormentosos matrimonio acaba divorciándose y juntándose con un hombre. Este detalle de su biografía que yo desconocía (los desconocía todos en realidad) ayuda a entender la visión que tiene de la vida conyugal donde la esposa o bien es una especie de sargento que coarta la libertad del marido o es presentada como una femme fatale que los vuelve locos. La conclusión es clara: no te cases.
 
Los cuatro cuentos siguen la misma técnica literaria: cuentos más bien largos (unas cuarenta páginas) en los que Somerset nos demuestra su capacidad de observación; va tejiendo sin prisa y sin pausa la atmósfera y los personajes, que tienen algo de misterioso y sobrenatural. Los acontecimientos se van sucediendo con el ritmo propio de un cuento hasta llegar a un final abrupto que corona el relato de una manera análoga a cuando los guionistas de televisión reservan una escena relevante para los últimos segundos del capítulo. Ese negro de la pantalla que viene después es como se queda uno cuando ha terminado de leer.
 

jueves, 14 de agosto de 2014

Marcel Proust - En busca del tiempo perdido (*post en marcha)



Marcel Proust es de esos autores conocido por un sólo libro. En su caso en realidad son varios libros en uno, dependiendo de la edición yo los he visto en 3 tomos o en 7. Más de tres mil páginas de reflexiones en "off", de introspección,  lo hacen uno de los textos más veces empezados y menos terminados. No es casualidad que la parte más conocida sea la primera titulada Por el camino de Swann. Aunque se supone que es ficción en realidad es una autobiografía, empezando por el personaje principal que se llama como el autor. Marcel Proust y su En busca del tiempo perdido es una de las últimas paradas del viaje por la Literatura que propongo. Es decir si alguien de adolescente se puso con el Gilgamesh, En busca... lo leería ya en la senectud. 
 
Se ha escrito mucho sobre En busca... incluso de cómo leerlo, que si a poquitos, que si de 50 páginas en 50 paginas, que si en progresión aritmética... yo te recomiendo leerlo de manera obsesiva, que lo leas todo el tiempo que te duren los tomos en tus manos, que leas todo lo que seas capaz cada día, creo que es la mejor manera de aprovecharlo y en realidad la única de acabarlo. Piensa que en el libro "no pasa nada" al estilo de una novela convencional, son un conjunto de reflexiones y descripciones. De hecho casi todos los que lo han acabado lo leyeron porque circunstancias extraordinarias: una convalecencia, unas guardias en la garita. El mismo Marcel leía así, es decir, todo el rato.
 
El libro comienza con el Marcel adulto contándonos que en sus noches de insomnio se entretenía recordando la vida que había llevado, los lugares en los que había estado, pero sobretodo de su niñez en Combray. Por más que se esfuerza no es capaz de recordar de su niñez nada más que el drama de irse a la cama a la espera del beso de mamá y el teatro que veía en una linterna mágica que le compraron para solazar sus horas de aburrimiento. Toda su inteligencia y capacidad no le servía para recrearse vívidamente esa niñez y sin embargo cierto día una magdalena mojada en el té le despertó el recuerdo claramente de su niñez. Lo que no habían conseguido las noches en vela lo consiguió en un solo instante ese aroma y sabor que eran idénticos a los que percibió de muchachito cuando su excéntrica tía Léoniel le convidaba a té con bollitos en su habitación (este es el famosísimo episodio de la magdalena de Proust). Así empezamos a conocer detalladamente la vida de este niño, rarito, hipersensible, que vive rodeado de adultos, que encuentra un deleite extraordinario en la lectura, que se despide con lloros y abrazos de sus flores, que ya desde pequeño quiere ser escritor. Marcel es un niño solitario y fantasioso que se fascina con las vidrieras de la iglesia y que se desilusiona al comprobar que la condesa de Guermantes no se parece a las representaciones de los tapices. Marcel anhela conocer el mundo aristocrático y su prestigio Somos sumergidos en un mundo elegante, distinguido, lujoso, un poco Antiguo Régimen donde se adivina la decadencia y la conciencia de que esos tiempo tan bellos nunca volverán, lo que da a todo el relato un sabor nostálgico. A través de la sensibilidad única de los niños vivimos episodios tan tiernos como el de la angustia por el beso de despedida de mamá que no llega, la maldad a su manera de la sirvienta Françoise o la repugnancia que le produce el descubrimiento de una relación lesbiana llena de sadismo (la homosexualidad orbitará a lo largo de todo el texto).

Dejando a un lado la literatura no podía evitar reflexionar sobre la aparentemente idílica sociedad provinciana de Combray pero que esconde sus pequeñas y grandes miserias. Así nos encontramos con un padre decepcionado con su hijo rarito al que trata con dureza, con una tía abuela de malos sentimientos, con una sirvienta que es pura maldad, con la hija de un pobre hombre y su partener sexual que son un par de arpías depravadas. Y es que en las pequeñas localidades bucólicas, con todos sus arroyos y bosques, sus pajaritos, hay también mucha mala leche.

Un objeto, un olor pueden activar nuestra memoria mucho más poderosamente que el proceso intelectual más concienzudo.

Hasta aquí la primera parte de este primer volumen. Es decir 1/14 del total de la obra y sin embargo la mayoría de lo que oigas de este libro se referirá a esta pequeña fracción.

El primer volumen sigue con Swann y el enamoramiento que éste siente por una especie de "mantenida", Odette. Pero quizá los protagonistas sean en verdad los Verdurin, un necio matrimonio que reúne a un variopinto grupo de "fieles" y entre los que se encuentra Oddete, razón por la que Swann entra en conocimiento con ellos. Pero Odette no tiene las cualidades que Swann cree encontrar en ella y finalmente se nos desvela que es la fulanita que todos decían. El libro ha cambiado en este tramo, hemos pasado de la infancia en primera persona de Marcel a un episodio amoroso donde nuestro autor no participa. Por eso hacía hincapié antes en leerlo de una manera obsesiva porque el cambio es brusco entre una parte y la otra y puede originar confusión.

El segundo libro tiene como precioso título A la sombra de las muchachas en flor en él un ya adolescente Marcel recupera todo el protagonismo. Viaja con su abuela a la localidad costera de Balbec donde además de una preciosa iglesia hay un gran hotel en la playa. Mientras lo leía me imaginaba en el Grand hotel de Biárriz o en de La Toja. También me hacía recordar algunas escenas de la película Muerte en Venecia. (cuando las clases bajas observan el interior del galante salón como si éste fuera un gigantesco acuario). Nuevamente vemos esos ambientes tan elegantes que terminaron con esa época y que jamás volvieron... esa nostalgia está siempre presente. Entra en escena el personaje de Saint-Loup, un joven aristócrata que siente la necesidad de hacerse perdonar y con el que Marcel intima, de una manera un tanto ambigua. Aparece también el cretino de Bloch, un personaje al que se sienten deseos de dar un puñetazo, y con él otro de los temas siempre presentes en la obra, el judaísmo, en especial el caso Dreyfus. De la mano de Saint-Loup conocemos a su tío barón de Charlus, ya conocido fugazmente en el primer volumen y del que se vivirán episodios de homosexualidad más o menos latente. Pero las auténticas protagonistas de este segundo volumen son las seis frescas que se encuentra y de las que se queda prendido sobretodo de una de ellas, de Albertine.

A lo largo de este volumen Proust demuestra su agudo esteticismo, donde los amaneceres y el mar son recurrentes y su casi enfermiza capacidad de observación. En esta segunda parte del libro conocemos al pintor Elstir que ya conocimos en las jornadas del matrimonio Verdurin, época de la que ciertamente no se siente orgulloso. Pero Elstir es importante porque las muchachas frescas le visitan y a través de él Marcel llegará a conocerlas. Picotea entre todas, pero de una manera fantasiosa y nada fogosa. Es un libro muy poco masculino en el sentido tradicional del término. Este segundo volumen termina con el amor no consumado de Marcel y Albertine.




Continuará...




*Los celos son una parte insoslayable de la experiencia de amor pasional. De ahí que lo sentimental tenga una dimensión trágica.
** Proust trata de recuperar el tiempo perdido. Sólo pueden ser recuperados mediante la creación artística abandonado la frivolidad del snob y de la memoria, pero la memoria tiene una capacidad reducida. Son necesarios esos "flash" como el de la magdalena.
 

lunes, 11 de agosto de 2014

Mario Vargas Llosa, el Tarantino de la Literatura


 
Cuando era adolescente todos mi amigos eran fans del cine de Tarantino. Era su director favorito y no conocer nada de su obra equivalía a ser marginado cuando hablaban de cine. Así que una tarde de verano le pedí a mi vecino que me dejara Reservoir Dogs y Pulp Fiction. Pronto entendí por qué les gustaba tanto Tarantino, esas películas parecían estar dirigidas por un adolescente, no lo digo en sentido peyorativo, pero es la palabra que me viene a la cabeza cada vez que veo un trabajo de este, por otro lado, talentoso director, adolescente. El uso de la música, los diálogos, el carisma de los personajes, la violencia, era todo muy del gusto de un adolescente. En realidad Tarantino en esa época contaba con apenas treinta años. Recuerdo varias escenas de ambas películas y menos el mítico baile de Uma Thurman y John Travolta todas tienen en común el uso de una violencia extrema. En una de ellas a un desgraciado atado a una silla le vuelan los genitales con una escopeta con cañón recortado.
 
Para mí -dice Tarantino- la violencia es un asunto estético. Decir que no te gusta la violencia en el cine es como decir que no te gustan las escenas de baile en las películas de Minelli. Traducido en las palabras de algún amigo mío de entonces: "mi escena favorita es cuando la polla del tío de la silla sale volando". 
 
Después el furor por Tarantino cesó. Los adolescentes se hicieron adultos y el bueno de Tarantino no era demasiado prolífico. Pero diez años después volvió a la carga con la serie Kill Bill otra obra maestra adolescente, un homenaje a Bruce Lee (a qué adolescente no le ha fascinado) donde una señora se venga de la muerte de su novio a golpe de Katana. Nunca la llegué a ver entera pero si recuerdo una escena donde una joven asiática le clavaba un puñal en la entrepierna a un señor, todo ello acompañado de gritos y chorros de sangre. Recordé en seguida al desgraciado atado a la silla y empecé a sospechar que a Quentin le pasaba algo con las emasculaciones.
 
De nuevo parón y vuelta a la escena internacional con un western, Django encadenado, y de nuevo, lo han adivinado, emasculaciones para todos los gustos. Yo no pude evitar en ese momento la sonrisa que se nos dibuja a todos cuando se confirma que teníamos razón. Mi veredicto no había cambiado en veinte años y el sobrevalorado Quentin, tampoco. Era un cine adolescente amante de las castraciones.
 
Entre medias acudí al cine a ver la también sobrevalorada Sin City donde aparecen algunas de las castraciones más horripilantes. Eso y el estilo general de la película me recordaban tanto a Tarantino que cuando vi en los créditos finales "Quentin Tarantino director invitado" estuve seguro de quien había rodado la escena donde Bruce Willis le arranca los genitales al malo como haría un hortelano con una zanahoria que se le resiste en el huerto.
 
Llegados a este pueto puede que alguno se diga para su adentros, "bueno Javier, la próxima vez que vea una de Tarantino por tu culpa en vez de seguir la trama especularé por adivinar a quien castran primero pero esto es un blog de Literatura y Mario Vargas Llosa aparece en el título de la entrada." Tiene usted razón.
 
Mario Vargas Llosa es lo suficientemente famoso en España para que cualquiera lo conozca, guste o no de libros. En mi imaginario personal, víctima de los prejuicios dominantes, Vargas Llosa era el "malo" de los dos mejores escritores vivos de América del Sur. El otro, el "bueno" era por supuesto Gabriel García Márquez. Hoy sé perfectamente que esta división obedecía a criterios ideológicos pero entonces ¡alma cándida! pensaba que era por criterios estrictamente literarios. Así que cuando me decidí a "leer algo" me fui directo al libro más alabado y al autor más ensalzado, Cien años de soledad, por supuesto. El libro me pareció bueno, aunque pensé entonces y sigo pensando hoy que no hay para tanto. Pero lo que me gustó de verdad fue el magnífico prólogo de Vargas Llosa  que incorporaba la edición de la Real Academia , ¡qué gran lector era aquel tipo! ¡de qué manera tan brillante ensalzaba al libro y a su autor!
 
La cosa se quedó ahí hasta que quince años después tomé "prestado" de la biblioteca de mis padres La fiesta del Chivo. Me costó decidirme, un libro sobre un dictador de la República Dominicana... no me atraía demasiado. El caso es que comencé a leerlo y pronto comprobé la calidad que atesoraba y con la alegría del que encuentra mucho cuando esperaba encontrar menos lo leí a buen ritmo. Tan contento quedé que compre nuevos libros suyos. Así llegaron a mis manos La guerra del fin del mundo y La ciudad y los perros que me reafirmaron ambos en lo buen escritor que era Vargas Llosa. Una cosa que no me paso desapercibida fue que en todos los textos de Vargas Llosa alguien era castrado. Inmediatamente me acordé de Tarantino  "¿Irían al mismo psiquiatra?"
 
Ayer por la noche, con un luna gigantesca, rebusqué por mi biblioteca un libro finito con el que entretenerme hasta que me entrara el sueño. Di así con un librito  de cuentos de Vargas Llosa. Uno de ellos, titulado Los cachorros, narraba la vida de un chaval al que el perro del colegio le arrancó el pito a mordiscos. "Con este cuento Tarantino hace un corto estupendo" pensé para mis adentros. Ahí estaba otra vez, 100% de efectividad. Uno puede entender bien que un norteamericano con cara de sádico y que no ha superado la adolescencia le priven las pollas voladoras y los testículos espachurrados pero en el mejor escritor vivo de América del sur, con su sonrisa perenne y su buen juicio... le choca más.
 
Vistos los gusto de ambos, yo le recomiendo a Mario Vargas Llosa el cine de Tarantino y a Tarantino los libros de Vargas Llosa.
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 6 de agosto de 2014

El lugar del español en la literatura universal en los últimos 500 años



Aunque la correlación no es absoluta sí que parece cierto que los momentos de auge socio-políticos de un país suelen tener un impacto positivo sobre sus artes. Así tenemos la Atenas de Pericles, las ciudades estado italianas del Renacimiento, el Siglo de Oro español, la Inglaterra victoriana hasta llegar a nuestro días donde el domino de los EEUU es notorio en el mundo de la cultura. Por citar unos pocos ejemplos.

Si cogemos la lista que propone Harold Bloom (escojo a Bloom por el doble motivo de que tiene una lista y de que en su condición de judío norteamericano le presumo cierta imparcialidad entre Francia y España, objeto de este artículo) en su Canon (lista por cierto de la que por mucho que reniegue se siente bastante orgulloso en el fondo):
Para el periodo que va de Dante a Goethe, España aporta 11 autores a la lista dentro de los cuales destacan primerísimas espadas como Manrique, Cervantes, Calderón, Lope o Quevedo, incluyendo además El Quijote.

Francia para ese mismo periodo aporta 27 autores pero en cuanto a primeras figuras no supera a España (Montaigne, Moliere, Corneille, Racine y Voltaire no desmerecen pero no superan al Dream Team español) y aunque no hay ningún Quijote están los Ensayos.

Digamos que para este periodo España gana por poco por calidad frente a una menor cantidad.

Para el segundo periodo, el correspondiente más o menos a los siglos XVIII y XIX, España se viene abajo con 3 autores (Bécquer, Galdos y Clarín) mientras que Francia coloca a 20 siendo casi todos ellos sus más reconocidos autores (Hugo, Musset, Stendhal, Flaubert, Verlaine, Rimbaud, Balzac, Maupassant, Zola, etc...)

La derrota española es absoluta y ninguna de las grandes lenguas europeas presenta una bagaje tan pobre como el hispano. El siglo XVIII simplemente no existe en nuestras letras.

Un rápido vistazo a las fechas nos muestra que España se pasa más de siglo y medio sin incluir un sólo título al canon. Es asombroso. Siete generaciones de españoles no conocerán ni una sola obra sin fecha de caducidad. Mientras que sus abuelos gozaron del Siglo de Oro y sus nietos de las generaciones del 98 y del 27 ellos no tendrán nada. Ninguna otra lengua importante dejará pasar tanto tiempo entre sus obras.

Para el tercer periodo, generación del 98 hasta la democracia, el español consigue 13 participantes que es un dato malo pero con algunos nombres sobresalientes (Unamuno, JRJ, García Lorca, Cernuda) Latinoamérica acude a nuestro rescate con 18 autores algunos de ellos entre los favoritos del siglo ( Borges, García Márquez, Vargas Llosa) con lo que el lector en español se queda con 31 representantes. Francia por su parte consigue colar 54 entre los que destacan Proust o Camus. Es cierto que Francia aporta casi el doble pero el boom latinoamericano más la calidad de algunos españoles logran a mi juicio una ajustada victoria por mucho que nos confesemos admiradores de En Busca del tiempo perdido.

Vemos pues que de un inicio esplendoroso se pasó una larguísima y penosísima travesía por el desierto para desembocar en un segunda etapa si no de oro al menos de plata con la impagable ayuda latinoamericana. Parece que ahora, desde el fin de la época dorada sudamericana hasta nuestros días vivimos una nueva época de sequía hasta el punto de que España no ha conocido una sola obra de valor perdurable desde la democracia y el panorama es de color negro hormiga. La sequía en las artes del periodo democrático es absoluta y aquellos que nos decían que el periodo franquista fue nefasto para las artes se han mostrado todavía más mediocres en la democracia con todas sus posibilidades.

martes, 29 de julio de 2014

La Biblia - El Génesis

El libro más importante de la cultura occidental no es en realidad "un" libro escrito de una sola vez por una sola persona, sino una colección de libros escritos (depende cómo se cataloguen pueden ser más de setenta) a lo largo de mil años y que recogen tradiciones y relatos del pueblo hebrero sucedidos hace miles de años en lo que hoy conocemos como Oriente Medio.
 
Libro de libros La Biblia es el texto de los records en todos los aspectos medibles y como ocurre con otros textos básicos, como El Quijote, son muy pocos los que lo han leído y en nuestros días casi nadie es lo conoce a fondo.

Pese a no ser la palabra de Dios si no la de los hombres (sin querer ofender a nadie), a menudo con fines políticos, el texto definitivamente fijado que ha llegado a nuestros días contiene varias capas de significado y es por así decirlo, inagotable.

La Biblia se encuentra integrada por dos partes: el Antiguo Testamento, que cuenta la Historia del Pueblo de Israel y el Nuevo Testamento, que trata sobre un hombre, Jesús de Nazaret.

Ningún otro texto ha influido tanto sobre la cultura occidental como La Biblia y aunque ha perdido y seguirá perdiendo influencia, la docena de relatos más célebres seguirán formando parte del imaginario colectivo otros dos mil años.

  
El primer libro corresponde al Génesis, donde se relata cómo Dios creó el mundo, al hombre y a la mujer. Ya aquí pueden verse las primeras intenciones políticas. Es El hombre la verdadera creación de Dios. La mujer aparece como creación subsidiaria para que aquel "no esté solo" y surge "a partir de su costilla". Pronto descubriremos además que La mujer también será la culpable de la expulsión del Paraíso. También se nos dice que debemos sobretodo trabajar pero también descansar pues "al séptimo día descansó".

Aunque es un texto exclusivo, las antiguas creencias son falsas, sí que incorpora a su manera las tradiciones culturales mas importantes del pasado, como los gigantes, los héroes, el tema del sacrificio o el mito del diluvio universal.

La segunda idea que transmite Dios es que el hombre "dominará la Tierra".

Destaca la importancia de la palabra, del lenguaje. Es mediante la palabra como se crea la vida y se otorga de significado a las cosas, sólo cuando Adán nombra a los seres de la creación es cuando empiezan de verdad a existir.

En seguida se nos advierte que el conocimiento es peligroso y fuente de desgracia, "Del arbol de la ciencia del bien y del mal no debes comer..." que será una idea dominante durante siglos.

El relato de Caín y Abel nos recuerda que nada más común que el odio entre hermanos. También nos confirma en la idea de un dios vengativo y colérico.

Con el famosísimo relato de Noe viene la tercera idea del Génesis: Aunque el hombre es una creación de Dios, el hombre es de naturaleza malvada.


  
Como cualquier texto que quiere explicar el mundo, abundan en el Génesis explicaciones sobre las ciencias naturales como el fenómeno del Arco Iris, el descubrimiento del alcohol, el paso de las estaciones, la agricultura y el pastoreo, el uso del ladrillo cocido, el nacimiento y la expansión de los pueblos.

 
El relato de la Torre de Babel cierra la primera parte del Génesis y tiene la doble función de explicación arriba mencionada, por qué existen las lenguas en el mundo y la de metáfora sobre los peligros de la ambición y de querer emular a Dios.


 
Con el capítulo doce comienza la parte correspondiente a la historia del pueblo Judío con Abraham como protagonista. Es Dios quien escoge a Abraham y establece con el un pacto de fidelidad mutua. Dios se presenta por un lado como todopoderoso, capaz de suspender las leyes de la naturaleza, pero por el otro necesitado de los hombres, de su fidelidad y fe hacia él. Dios gusta también de poner a prueba a sus seguidores, por ejemplo con el sacrificio de Isaac, quienes primero tienen que dar para después recibir que es otra idea maestra que subyace en el texto.





La idea de la importancia sagrada de la hospitalidad también figura en La Biblia. Esta idea de la obligación para con el forastero será una constante en todas las civilizaciones. Estamos obligados a dar cobijo al que llama a nuestra puerta.




 
Los premios y castigos que Dios suele utilizar nos dan una idea de la importancia crucial de la fertilidad-esterilidad en el mundo antiguo. Es la mayor preocupación de la mujer y supone la máxima desgracia. La especie es más importante que el individuo.




 
En el Antiguo Testamento cuenta más el acto que la intención. El pecado cometido, cometido está y aunque el pecador no tuviera intención o culpa paga por su pecado.




 
El relato de los hijos de Isaac, cuando Jacob se viste con piel de cordero para imitar el vello de su hermano, recuerda inevitablemente, al episodio de la Odisea con Ulises y los suyos atrapados en la cueva del cíclope. Vemos aquí de nuevo lo referido anteriormente. No importa que Jacob haya conseguido la bendición con malas artes, conseguida está y con ella se queda. Hay una suerte del fin justifica los medios y de que hay que estar listo para aprovechar la ocasión.


  
El Génesis termina con la historia de José y sus hermanos en Egipto. José es la figura más "moderna" de todo el texto y recuerda un poco a Jesús en su mensaje de humildad.




 
 
 
Ideas que se desprenden del Génesis:


 
 
1º Dios como explicación de fenómenos naturales cuyo origen se desconoce.

2º Poder de la palabra. La palabra dota de significado y vida. La Creación debe ser nombrada.

3º Paso del matriarcado pre-civilizado al patriarcado civilizado.

4º Justificación del ánimo expansivo y dominante del hombre occidental.

5º La creencia en Dios se basa en un pacto de tipo win-win. Dios obtiene la fidelidad que busca y los humanos son recompensados con abundancia. No es la Fe de Jesús basada en el amor.

6º Dios es colérico y vengativo y gusta de poner a prueba a sus fieles. Quiere que se le tema, antes de que se le ame.

7º En el Antiguo Testamento cuentan los hechos, no las intenciones. Es el más listo el que gana, no el más bueno.

8º El hombre es malvado por naturaleza.

Poema de Gilgamesh

 
 
He escogido el Poema de Gilgamesh para formar parte del "Dream Team" que pretende ser esta biblioteca el primero de todos, por ser precisamente éste el primer texto literario de la historia de la humanidad.
 
Cuando la palabra libro acude a nuestra mente, instintivamente pensamos en un libro moderno, con sus apretaditas hojas pegadas a un cartón y un título y su autor en la solapa. Es decir, para nosotros un libro es  el resultado de la mente creativa de un tipo que se puso a escribir a la luz de un flexo acompañado de un whisky y con un cigarrillo entre los dedos cuya ceniza no termina de desprenderse. Pensamos en un producto empezado y terminado por la misma persona en un periodo de tiempo concreto y con la finalidad de contarnos una historia. Y es normal que pensemos así.
 
Sin embargo, esto no se aplica para los textos más antiguos como por ejemplo el que nos ocupa aquí. Piensa que lo que hoy conocemos por Poema de Gilgamesh es el resultado de casi dos mil años de tradición literaria (desde el año 2.600 a.C. - 650 a.C. aprox.) de cambios, añadidos y retoques que las diferentes culturas mesopotámicas fueron aportando al poema (básicamente, y por orden cronológico, sumerios, babilónicos y asirios). Como sabes tampoco se "escribió" en ningún libro si no que se grababa en tablillas de arcilla y otros soportes (mira la foto).
Estamos en el nacimiento no sólo de la literatura si no de la escritura, el gran invento sumerio. Es el origen largamente gestado durante el Neolítico de las primeras ciudades, de la urbanidad, de los primeros grandes ejércitos, de las nuevas formas de gobierno y organización, en fin de la cultura; y el Poema es el resultado de todo ello.
 
Tan antiguo es el Poema y tan importante es en la historia de la literatura que incluso temas como el diluvio que ya aparece en el Antiguo Testamento (Noé), moldeamiento de uno de los personajes a partir de la arcilla (Eva), la tentación de Enkidu (serpiente) o los elementos de la épica más antigua que puedas conocer ya se encuentran aquí. Resulta asombroso comprobar cómo los grandes asuntos de la condición humana (la brevedad de la vida, la vida espiritual, la gloria, el poder, la sabiduría, la aceptación del destino) ya se encuentran aquí, de manera nítida y tratadas de una manera "moderna". En mi caso personal, que desconocía el Poema por completo, resultó todo un schock comprender que casi cinco mil años después el texto podía ser leído y entendido perfectamente y que en realidad nada había cambiado en lo que a la dimensión humana se refiere. ¿No siente el hombre del siglo XXI miedo a la muerte? ¿no se lamenta de su cruel destino? ¿no anhela lograr fama imperecedera, poder y riquezas? También se encuentran ya otras ideas socio-políticas con impacto hasta nuestros días como la del Mito del buen Salvaje.
 
Dice Harold Bloom (es un famoso crítico literario) que una de las características de una obra sin fecha de caducidad, lo que llamamos un  "clásico" (no el Madrid-Barça), es la capacidad de transmitirnos por un lado una sensación de sorprendente familiaridad, aunque sea la primera vez que nos acercamos al texto y por otro una profunda sensación de extrañeza. Esta ambivalencia la producen un puñado escogido de obras y el Poema es una de ellas.
 
Lo que nos ha llegado a nuestro días te lo puedes leer de un tirón. Yo sólo conozco la edición de mi biblioteca (editorial Tecnos con una buena introducción de Federico Lara Peinado) que viene con un prólogo de más de cien páginas y notas por otras doscientas. Seguramente en la edición que tu consigas venga una introducción que te recomiendo leer porque en este caso es importante. Las notas puedes saltártelas, salvo especial interés.
 
El poema narra las aventuras épicas de sus protagonistas Enkidu y el propio Gilgamesh (que al parecer existió de verdad). Te recomiendo que lo leas despacio, siendo consciente de que cada letra fue grabada, que el Poema fue valorado por generaciones y generaciones hasta nuestros días, que ha pasado el filtro más exigente de todos, el del tiempo.



 

lunes, 28 de julio de 2014

La necesidad de elegir


 

Según el Barómetro de Lectura y Compra de libros los españoles leemos de media unos diez libros al año (datos de 2012).
Siendo nuestra esperanza de vida de 85 años para las mujeres y de 80 para lo hombres podemos concluir que un español normal leerá unos seiscientos libros a lo largo de su vida.
Probablemente tú, por distintos motivos (como por ejemplo estar leyendo este blog) leas una cantidad tres, cuatro o cinco veces superior a la media (espero que hagas algo más que leer) así que lograrás una cifra entre los dos mil quinientos y los tres mil libros. Para que te hagas una idea necesitarías una biblioteca de diez metros de largo del suelo al techo para poder albergarlos a todos (¡y dicen que el saber no ocupa lugar!).
Supongamos ahora que eres un lector obsesivo, que no haces otra cosa que leer, no tienes que trabajar, no tienes familia ni amigos y un servicio domestico te hace todas las labores del hogar para que tu no hagas otra cosa que leer. Añadamos a esto que eres excepcionalmente longevo y de una salud envidiable. Como resultado leerías unos tres cientos libros al año lo que te daría la fabulosa cifra de treinta mil libros al final de tus días.
Grosso modo es imposible superar esta cifra. ¿Sabes según Google cuantos libros hay? unos ciento treinta millones. En efecto, incluso un lector ideal como el personaje Kien (Auto de Fe de Elias Canetti) apenas podría alcanzar el 0,02% de la producción total.
La conclusión es clara: es necesario elegir. Ya hemos visto que apenas podremos leer unos pocos miles de libros a lo largo de nuestra vida, quizá ni eso, leamos pues buenos libros. Sólo buenos libros.