Pascal (1623-1662) nació en la Francia del cardenal R
ichelieu, de Luis XIV y de la guerra de los treinta años. Es la época del Barroco, de Racine, Corneille y Moliere y también de grandes descubrimientos en los campos en los que Pascal destacaba como la física y las matemáticas. En el siglo XVII todavía los grandes hombres se dedicaban a todo y Pascal pasa de la teoría del vacío a las disputas teologales, del panfleto político a un estudio sobre los sonidos.
Pensamientos Es la obra que más fortuna ha corrido de cuantas escribiera Pascal. Supone un compendio inacabado de una década de pensamientos sobre los más diversos temas, con un notable peso de la religión. Sólo los ensayos de Montaigne rivalizan en lengua francesa y constituyen uno de esos libros dignos de entrar en nuestra biblioteca.
Tengo que decirte que me los he leído dos veces (en un intervalo de quince años) y me gustaron más la primera que la segunda, cosa que no me suele ocurrir con grandes libros. Yo lo explico que en la primera era un adolescente y quedé deslumbrado, una impresión que pasados estos años no se ha podido reproducir con esa intensidad de la primera vez
Si no te quieres leer todos te paso una selección de los que a mi más me han gustado para que te hagas una idea del tono de estos Pensamientos:
- El corazón tiene razones que la razón no conoce.
- Nada le resulta al hombre tan insoportable como estar en pleno reposo, sin pasiones, sin preocupaciones, sin divertimento, sin aplicarse a algo. El siente entonces su nada, su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su importancia, su vacío. Sin que nada lo pueda contener, el tedio emergerá del fondo se su alma y la maldad, la tristeza, la pesadumbre, el despecho, la desesperación.
- Los hombres, al no haber podido evitar la muerte, la miseria, la ignorancia, se han puesto de acuerdo para ser felices no pensando en ello.
- En una palabra, el hombre sabe que es miserable. Es, pues, miserable por lo que es, pero es grande por lo que sabe.
- Pesemos la ganancia y la pérdida apostando cruz a que existe Dios. Tengamos en cuenta estos dos casos; si ganáis, ganáis todo y si perdéis, no perderéis nada. Apostad, pues, sin vacilar, a que Él existe.
- Condición del hombre: inconstancia, aburrimiento, inquietud.
- Me aterra el silencio de los espacios infinitos.
- El pasado y el presente son nuestro medio. Solamente el futuro nuestro fin. De ese modo no vivimos jamás, pero esperamos vivir, y nos disponemos siempre a ser felices, aunque es inevitable que no lo seamos nunca.
- No se ama, pues, jamás a nadie, sino a sus cualidades solamente.
- El único bien de los hombres consiste, pues, en estar divertidos y no pensar en su condición, ya sea por una ocupación que les aparte de ella, o por alguna pasión agradable y nueva que les ocupe, o por el juego, la caza, o cualquier espectáculo atractivo, y, en fin, por eso que llaman divertimiento.
- La mayoría se impone más fácilmente porque es visible y tiene fuerza para hacer que se le obedezca. Sin embargo, es el parecer de los menos inteligentes.
- La justicia sin la fuerza es impotente.
- No considero esto como una teoría, sino que me atengo a la naturaleza del corazón del hombre. No hablo movido por un celo devoto y desapegado, sino según un principio puramente humano y por un impulso de interés y de egoísmo. Y porque es algo que nos afecta tanto que no puede dejar de turbarnos el hecho de tener la certeza de que después de todos los males de la vida una muerte inevitable que nos amenaza a cada instante nos pondrá infaliblemente dentro de no muchos años en la horrible necesidad de permanecer eternamente o aniquilados o desventurados.
- ¿Queréis que los demás os tengan en buen concepto? No habléis bien de vosotros mismos.
- Cuanto más talento tiene alguien, más hombres originales ve a su alrededor. Las personas vulgares no descubren ninguna diferencia entre los hombres
- La mente y el sentimiento se forman por medio del trato con los demás. Se estropea la mente y el sentimiento por medio del trato. O sea que la buena o mala compañía lo forman o lo estropean. Es, pues, muy importante saber elegir a quien tratamos para formarse y no estropearse; y es imposible elegir bien si uno no está ya formado y no estropeado. Lo cual viene a ser un círculo vicioso y afortunados los que salen de él.
- Cuando pienso en la breve duración de mi vida, absorbida en la eternidad anterior y siguiente, el pequeño espacio que lleno e incluso que puedo ver, abismado en la infinidad inmensa que ignoro y que me ignoran, me espanto y me sorprendo de verme aquí en vez de allá, porque no hay ninguna razón de que esté aquí en vez de estar allá o ahora en vez de en cualquier otro momento. ¿Quién me puso aquí?
- La memoria es necesaria para todas las operaciones de la razón.
- El hombre está hecho de tal modo que a fuerza de decirle que es un necio se lo cree; y a fuerza de decírselo a sí mismo uno acaba por creérselo. Porque el hombre es el único que entabla una conversación interior, y es importante que sepa llevarla. Hay que guardar silencio en la medida en que se pueda, o no hablarse a uno mismo más que de Dios, que sabemos es la verdad.
- Decir la verdad es útil a quien se la decimos, pero perjudica a quienes la dicen, porque se hacen odiosos.
- Por eso la vida humana no es más que una ilusión perpetua; todo es engaño mutuo y adulación recíproca. Nadie habla de nosotros en nuestra presencia del mismo modo que habla cuando estamos ausentes. La unión que se da entre los hombres solo está fundada en este fraude mutuo; y pocas amistades subsistirán si cada cual supiese lo que su amigo dice de él cuando no está presente, aunque hable entonces sinceramente y sin apasionamiento.
- Hay que agradar a los que tienen sentimientos humanos y afectuosos.
- Comparecer a los desventurados no va contra la concupiscencia. Al contrario, nos complace tener que dar ese testimonio de amistad y atraerse la reputación de que somos humanos sin dar nada.
- Aunque alguien no sea parte interesada en lo que dice, de ahí no hay que sacar la conclusión de que no miente en absoluto, porque hay personas que mienten sencillamente por mentir.
- Alguien se pasa la vida distraídamente jugándose todos los días un poco de dinero. Dadle todas las mañanas el dinero que puede ganar cada día, a cambio de que no juegue, y le haréis desdichado. Se dirá tal vez que lo que quiere es la diversión del juego, y no la ganancia. Haced que juegue sin dinero y perderá todo interés, aburriéndose. No es, pues, solo el entretenimiento lo que necesita: un entretenimiento sin aliciente y sin pasión le aburrirá.
- El hombre, por muy lleno de tristeza que esté, si puede conseguirse que se ocupe en una diversión será feliz mientras dure; y el hombre por muy feliz que sea si no está divertido u ocupado por alguna pasión o entretenimiento que impida extenderse su congoja, no tardará en estar malhumorado y en ser infeliz.
- La grandeza del hombre es grande por el hecho de saberse infortunado. Un árbol no se sabe infortunado. Saberse infortunado, es, pues, ser infortunado; pero hay una grandeza en saber que se es infortunado.
- El hombre no es más que una caña, lo más débil que existe en la naturaleza; pero es una caña que piensa. No es preciso que el universo entero se alce contra el para aplastarlo: un vapor, una gota de agua basta para matarle. Pero aunque el universo le aplastase, el hombre seguiría siendo m-más noble que lo que le da muerte, puesto que sabe que muere y conoce la superioridad que el universo tiene sobre él, mientras que el universo no sabe nada.
Toda nuestra dignidad estriba, pues, en el pensamiento. Debemos apoyarnos en él y no en el espacio y la duración, que no podríamos llenar. Esforcémonos, pues, por pensar bien: este es el principio de la moral.







